Receta: tarta fría de matcha y chocolate blanco (sin horno)
Tarta fría sin horno con base de galleta, relleno cremoso de matcha y cobertura de chocolate blanco. Receta paso a paso con tips de presentación.
6 min de lectura
Tarta fría sin horno con base de galleta, relleno cremoso de matcha y cobertura de chocolate blanco. Receta paso a paso con tips de presentación.
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Esta tarta de matcha sin horno es el postre que pedís cuando querés impresionar sin complicarte. Base crujiente de galleta, relleno cremoso con matcha ceremonial que queda verde vibrante, y una cobertura de chocolate blanco que cierra con broche de oro. No necesitás horno, no necesitás batidora planetaria, y el resultado se ve de pastelería profesional.
Es ideal para cumpleaños, meriendas especiales o cuando tenés ganas de un postre matcha elegante sin pasar horas en la cocina. La clave está en usar matcha de calidad y respetar los tiempos de frío.
Para la base:
Para el relleno:
Para la cobertura:
Para decorar:
En un postre sin horno, el matcha no se somete a calor que pueda alterar su color. Pero igual importa la calidad: un matcha ceremonial aporta verde intenso y sabor umami que equilibra el dulzor del chocolate blanco y el queso crema. Un matcha culinario queda oliva y amargo.
Tamizá el matcha dos veces: una antes de mezclarlo con el queso crema y otra para espolvorear al servir. Los grumos en el relleno son manchas amargas que arruinan bocados. Usamos matcha ceremonial Kokora en esta receta porque mantiene el color vibrante en frío.
Triturá las galletas en procesadora o metelas en bolsa y aplastá con rodillo hasta obtener polvo fino. Mezclá con la manteca derretida y la sal hasta que parezca arena húmeda.
Forrá un molde desmontable de 22 cm con papel manteca en la base. Volcá la mezcla de galleta, presioná firmemente con el dorso de una cuchara o vaso para compactar. Llevá a la heladera 30 minutos mientras preparás el relleno.
Espolvoreá la gelatina sin sabor sobre 40 ml de agua fría en un bowl pequeño. Dejá reposar 5 minutos hasta que absorba el agua y forme una goma esponjosa.
Calentá la goma de gelatina en microondas 10 a 15 segundos (o a baño maría) hasta que se disuelva completamente, sin hervir. Dejá entibiar a temperatura ambiente.
La gelatina es lo que da estructura al relleno sin horno. Sin ella, la tarta no mantiene forma al cortar.
En un bowl grande, batí el queso crema a temperatura ambiente con el azúcar impalpable hasta que quede suave y sin grumos. Podés usar batidora eléctrica a velocidad media.
Tamizá el matcha directamente sobre el queso crema. Mezclá hasta integrar completamente. El color debe ser verde uniforme, sin manchas.
En otro bowl, batí la crema fría a punto de chantilly (picos suaves, no rígidos). Incorporá a la mezcla de queso crema y matcha con movimientos envolventes, en tres tandas.
Agregá la vainilla y la gelatina disuelta (tibia, no caliente). Mezclá suavemente hasta integrar. La mezcla debe quedar cremosa y fluida, no líquida.
Volcá el relleno sobre la base de galleta fría. Alisá la superficie con espátula. Tapá con film y llevá a la heladera.
Tiempo mínimo de frío: 4 horas. Ideal: overnight (toda la noche). La tarta necesita tiempo para que la gelatina cuaje y el relleno tome consistencia de cheesecake.
Derretí el chocolate blanco con la crema de leche a baño maría o en microondas a potencia baja, revolviendo cada 20 segundos. Debe quedar liso y brillante.
Sacá la tarta de la heladera y dejala reposar 5 minutos. Volcá la cobertura de chocolate blanco sobre el centro y ayudala a llegar a los bordes inclinando el molde. Dejá solidificar en heladera 30 minutos.
Pasá un cuchillo caliente por los bordes del molde. Desmoldá con cuidado. Espolvoreá matcha tamizado sobre la cobertura de chocolate blanco. Agregá ralladura de lima y frutos rojos si querés.
Matcha tamizado con colador fino sobre la cobertura blanca crea un contraste visual espectacular.
Ralladura de lima aporta aroma cítrico que realza el matcha sin competir.
Frutos rojos (frutillas, arándanos) suman color y frescura.
Cortá con cuchillo caliente (pasalo por agua caliente y secá entre cortes) para slices limpios.
Serví fría, directo de heladera. No congeles: altera la textura del queso crema.
Reemplazá el queso crema por queso crema vegano (base de anacardos o coco). La crema de leche por crema de coco refrigerada (parte sólida). La manteca de la base por aceite de coco derretido. El chocolate blanco por chocolate blanco vegano. La gelatina por agar-agar (4 g disueltos en agua caliente). El resto igual.
La tarta dura 3 días en heladera tapada. No congelar. Sacala 10 minutos antes de servir para que el relleno no esté demasiado firme.
Podés usar agar-agar como alternativa vegetal. La proporción es similar: 4 g de agar por 500 ml de líquido.
12 gramos para un molde de 22 cm. Es la dosis que probamos para color verde intenso sin amargor en un postre matcha sin horno.
Sí, pero el contraste visual con el matcha es menor. El chocolate blanco complementa mejor el color verde del relleno.
Muy similar en técnica. La diferencia es que esta tarta tiene base de galleta más gruesa y cobertura de chocolate blanco. Un cheesecake matcha clásico no lleva cobertura.
Para más recetas con matcha, probá nuestro bizcocho húmedo de matcha o el matcha latte cremoso.